El calendario del Congreso se acaba rápidamente. Se intensifican las luchas internas entre los congresistas latinos. Y un senador federal es acusado de soborno. Esta trifecta más surrealista que otra cosa podría descarrilar la creación del Museo Nacional Latino en Washington, D.C., antes de que despegue.

La legislación necesaria para determinar el sitio en el National Mall en la capital del país en el que se ubicará el Museo ha sido relegada a un segundo plano en la agenda del Congreso. La razón: los miembros tienen solamente hasta mediados de noviembre para aprobar una serie de proyectos de ley de gastos para el nuevo año fiscal que acaba de comenzar.

Y si bien el Congreso logró evitar el cierre del gobierno la semana pasada, con el agravado de la acefalía en el liderazgo de la Cámara Baja esto todavía podría suceder si no hay un acuerdo antes del 17 de noviembre.

Como se recordará, hace tres años el Congreso aprobó la creación del Museo Nacional del Latino Americano que formaría parte del grupo de museos del Smithsonian. Pero el Smithsonian no puede construir un nuevo museo sin una legislación federal adicional y específica. En la Cámara de Representantes, el demócrata de California Tony Cárdenas es uno de los copatrocinadores del proyecto de ley.

Hay apoyo bipartidista para el proyecto, pero el tiempo se acaba, reconoce Estuardo Rodríguez, presidente de la organización sin fines de lucro Amigos del Museo Nacional del Latino Americano.

“Si no se hace ahora, estableciendo una posible  fecha límite entre el Día de Acción de Gracias (el 23 de noviembre) y Navidad, no sucederá hasta el próximo período legislativo. Ya de por sí tenemos un calendario de días laborables corto en el Congreso debido a las elecciones presidenciales y del Congreso en noviembre de 2024. Tendríamos que actuar rápidamente si queremos que se apruebe”, dijo Rodríguez.

De lo contrario, se tendría que esperar hasta que se establezca un nuevo Congreso en enero de 2025.

La idea de un museo nacional dedicado a contar la historia, los relatos y las contribuciones de la diversa y creciente comunidad latina del país ha existido desde hace décadas. La entonces representante republicana de Florida Ileana Ros-Lehtinen y el entonces representante demócrata de California (y hoy secretario de Salud Pública) Xavier Becerra iniciaron el proceso legislativo en 2003. Han respaldado el proyecto latinos prominentes, incluidos los artistas Rita Moreno, Chita Rivera y Eva Longoria.,

Un estudio de 2018 del Centro de Investigación de Estudios Chicanos de UCLA reflejó en gran medida un informe de 1994 del Grupo de Trabajo del Instituto Smithsonian sobre Latinos. Ambos concluyeron que no se está haciendo lo suficiente para reconocer la contribución  latina. El informe del Grupo de Trabajo definió la situación como “un patrón de negligencia deliberada”.

De tal manera, cuando el Congreso aprobó en principio la creación del museo, el grupo de museos latinos firmó un acuerdo de 10 años con el Smithsonian (que es el grupo de museos más grande del mundo) a fin de utilizar el espacio existente en el Museo Nacional de Historia Estadounidense para exhibir exhibiciones rotativas que servirían como precursor del museo latino y proporcionarían una vista previa de cómo sería el museo propiamente dicho.

Esta nueva galería finalmente se inauguró el año pasado gracias a una donación de 10 millones de dólares de la Molina Family Foundation, que lleva el nombre del fallecido Dr. C. David Molina y de su esposa Mary. La pareja había inaugurado una clínica de atención médica en 1980 en Long Beach, California, para ayudar a los latinos de bajos ingresos y otras comunidades desatendidas. El número de clínicas creció y la empresa se convirtió en Molina Healthcare, una compañía que es parte de la lista de Fortune 500 – las mayores empresas del país -. Es la HMO (Health Maintenance Organization u Organización para el cuidado de la salud) latina más grande del país.

La primera exposición, denominada “¡Presente! una historia latina de Estados Unidos”, analiza cómo los latinos dieron forma a la nación.

Y es aquí cuando iniciaron las luchas intestinas. Un grupo de latinos conservadores calificó la exhibición de “vergonzosa”. La acusó de que “sólo exalta a los ideólogos de izquierda; celebra a los activistas transexuales, denigra el cristianismo, denuncia el capitalismo, condena a Occidente, retrata a los Estados Unidos como opresivo y distorsiona gravemente la historia”. Los conservadores afirman que la exhibición impulsa una “agenda de marxismo de libro de texto para opresores y oprimidos” y que contiene “distorsiones y falsedades” tales como que “los cubanos vinieron aquí buscando oportunidades económicas, no escapando de la barbarie comunista”. Inmediatamente, pidieron al Congreso que desfinanciara todo el proyecto.

Los congresistas republicanos Mario Díaz-Balart de Florida –un cubanoamericano– y Tony Gonzales de Texas, que son los copresidentes de la Conferencia Hispana del Congreso liderada por los republicanos, declararon estar “profundamente decepcionados y ofendidos” por la exposición. Bajo amenaza de echar por la borda todo el proyecto del museo, los legisladores se reunieron recientemente con la Secretaria del Smithsonian, Lonnie G. Bunch III. 

Ahora parecen estar satisfechos.

“Se han realizado cambios de procedimiento en la revisión del contenido y en el liderazgo”… que  “permitirían que la financiación continúe”, dijeron en un comunicado.

Pero la controversia no ha terminado. Como consecuencia de esta intervención, el Smithsonian está reemplazando la exposición planificada que hubiera destacado el activismo y el empoderamiento de los jóvenes. La exhibición hubiera incluido a grupos de jóvenes latinos como los Young Lords de las décadas de 1960 y 1970. En su lugar, organiza una exposición que se centra en la música salsa. Los críticos señalan que el Smithsonian se ha rendido ante la política.

En un comunicado, el grupo de defensa Power4PuertoRico declaró que “Bajo presión de los conservadores latinos el museo ha retirado una exposición que habría destacado los movimientos juveniles, como el activismo de los Young Lords y la organización ambiental después del huracán María.  Lo ha borrado de la historia fáctica —a través de una omisión políticamente forzada— y esto es inaceptable”.

“No hay duda de que los Young Lords fueron una fuerza fundamental en la historia de la diáspora puertorriqueña. Dieron forma a las políticas y prácticas que eran necesarias para mejorar la situación en las ciudades estadounidenses. Mostraron a los boricuas cómo reclamar nuestra negritud, cómo trabajar en solidaridad y cómo defender nuestros derechos sin pedir disculpas. Insistimos en que el Smithsonian no participe en la dilución, distorsión u omisión de los Young Lords y los movimientos chicanos, mexicanos y por los derechos de los inmigrantes que forman parte de esta exhibición”.

El director latino del museo, Jorge Zamanillo, quien llegó el año pasado procedente del History Miami Museum, dijo que quería centrarse en exhibiciones de mayor alcance, una afirmación que algunos no creen.  

La ex presidenta del Concejo de la Ciudad de Nueva York, Melissa Mark-Viverito, criticó  en X, la plataforma antes conocida como Twitter, “la inaceptable decisión del @Smithsonian de archivar una exhibición que presenta movimientos juveniles latinos, entre ellos #YoungLords y de doblegarse ante la presión conservadora para “reescribir” la historia, borrándonos”. 

Todo esto es frustrante, dijo Rodríguez.

“Todos tienen sus propias historias, que son  únicas e irrepetibles. Habrá problemas y desafíos en el camino. Pero los resolveremos una vez que lleguemos al museo. Intentar cerrar todo ahora mismo no nos llevará a ninguna parte”, le dijo a CALÓ News. “A este ritmo, todavía faltan entre 10 y 15 años para que podamos abrir las puertas del museo. No es útil en este momento centrarse en la división de los latinos por nuestras diferentes visiones de la historia latina de Estados Unidos. Ahora sólo nos queda conseguir la sede. Hasta entonces, ¿de qué estamos discutiendo si ni siquiera tenemos un lugar en dónde construirlo?

¿Y cómo influye en todo esto un senador que enfrenta acusaciones de soborno y cada vez más llamados a renunciar?

El senador federal por el estado de Nueva Jersey, Robert Menéndez, ha sido durante años una voz líder en el cabildeo a favor de un museo latino. Menéndez es el principal patrocinador de la legislación del Senado que da luz verde a un sitio, la que debe aprobarse antes de que la primera azada toque el suelo.

Print Friendly, PDF & Email

Raised in Puerto Rico, Patricia Guadalupe is a bilingual multimedia journalist based in Washington, D.C., covering the capital for both English and Spanish-language media outlets. She is also an adjunct...